David Berkowitz “El hijo de Sam”

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La vida de este asesino serial se ha caracterizado por ser truculenta desde su concepción misma, inclusive algunos misterios rodean su caso aún hoy día. Nació en Brooklyn, Nueva York el primero de Junio de 1953 bajo el nombre de Richard David Falco pero adivinen que, fue dado en adopción. La madre de David de nombre Betty Broder, estaba casada con Tony Falco quien la abandonó después de haber procreado con ella a una hija de nombre Cecilia. Nunca formalizaron el divorcio por eso es que cuando Betty se relaciona con el judío Joseph Kleinman y tiene a David este lleva el apellido Falco, sin embargo el señor Kleinman impuso como condición para continuar el amasiato que se deshiciera del niño. Igual que muchas mujeres que son capaces incluso de matar a sus hijos con tal de no perder el amor de un hombre ni de quedar solas, Broder hizo los arreglos necesarios para que su bebe fuera adoptado al nacer. Afortunadamente una buena pareja de judíos que no podían tener hijos se hizo cargo del bebe. Ellos se llamaban Nathan y Pearl Berkowitz quienes únicamente cambiaron el orden de los nombres propios del niño.

La infancia de Berkowitz fue sin lugar a dudas problemática siendo hiperactivo desde pequeño, y también notable que muy pronto perdió el interés por aprender y los estudios. De inteligencia superior al promedio, su físico era siempre más corpulento que los chicos de su edad, por eso siempre fue visto como un abusador y pesado. Se sabe que era un ávido jugador de beisball, tal vez siendo ese el único interés positivo de su juventud porque el resto se caracterizó por ser raterillo y pirómano. (parte de la triada)

En 1967 tras varios años de luchar contra la enfermedad, muere de cáncer de seno la señora Pearl Berkowitz. Sin embargo David no fue enterado de los detalles ni el progreso de la enfermedad de su madre así que lo tomó doblemente por sorpresa la desaparición de ella. Tristona y solitaria existencia le deparaba la vida a David Berkowitz pues llevaba una relación tensa y forzada con su padre adoptivo quien en poco tiempo se volvió a casar con una mujer que no era para nada de su agrado. Cuando contaba con 18 años su padre se marcho con su mujer a vivir a Florida dejándolo a su suerte.

En 1971 Berkowitz se alista en el ejército y sirve unos cuantos años. Ahí aprendió el manejo y mantenimiento de armas y escopetas, distinguiéndose por su buena puntería. Sirvió en Corea y los Estados Unidos pues logró escabullirse de Vietnam. Finalmente se salió en 1974 y comenzó la clásica letanía de la mayoría de los asesinos seriales del mundo, adoptando empleos menores sin enfocarse a nada en particular. Por esa época decide buscar a su madre biológica y en efecto la localiza. Durante un corto tiempo visita a su madre y a su hermana quienes disfrutan de su presencia pero al enterarse de los detalles escabrosos de su concepción y nacimiento poco a poco se aleja de ellas hasta romper por completo el contacto.

Con una infancia problemática, adoptado por un hogar que muy pronto se vio fracturado para siempre, pasando una vida solitaria y carente de dirección y propósito y con una percepción de rechazo real o imaginario de las mujeres en contra de Berkowitz, el escenario para el surgimiento de un asesino estaba mas que puesto. De acuerdo a sus propias declaraciones, en una fiesta conoció a unos sujetos que lo introdujeron al culto satánico. De hecho hay mucho material al respecto ya sea informaciones del mismo Berkowitz o de investigadores que han escudriñado el asunto y sus conexiones con algunos otros sucesos y crímenes de los Estados Unidos. Por otra parte investigadores importantes como Robert Ressler opinan que la gran mayoría de estas historias no son mas que eso, inventos del mismo inculpado que utiliza para hacerse de la atención del público.

De acuerdo a la información proporcionada por Berkowitz sus dos primeros ataques fueron con navaja. Las víctimas fueron un par de mujeres que sobrevivieron a los ataques. Por ninguno de estos episodios fue acusado y son mas de carácter anecdótico que otra cosa.

El primer atentado serio ocurrió el 29 de Julio de 1976 cuando a eso de la 1 a.m. Donna Lauria de 18 y Jody Valenti de 19 platicaban dentro del auto de la primera, justo frente a su casa. Ya estaban despidiéndose cuando un sujeto se acercó al automóvil, sacó un arma de una bolsa que traía en la mano y disparó cinco tiros. Donna fue alcanzada en un brazo y el cuello. A pesar de que fue asistida por su padre Mike Lauria, llegó muerta al hospital. Jody solamente recibió un balazo en la pierna. Los vecinos informaron de la presencia de un auto color amarillo que desapareció antes que llegara la policía. La descripción del atacante era la de un hombre blanco de cabello rizado de alrededor de 30 años. La policía pensó que se trató de una vendetta de la mafia, además las balas correspondían a un revolver calibre .44 arma específicamente usado para matar personas.

Luego el 23 de Octubre de 1976 tocó el turno de ser atacada a la pareja integrada por Carl Denaro y Rosemary Keenan. Ambos habían salido de un bar a eso de las 2.30 a.m. y habían aparcado su VW rojo en una calle solitaria de Queens cuando Berkowitz apareció y confundió a Denaro con una mujer pues este llevaba el cabello hasta el hombro. De los cinco tiros únicamente uno hizo blanco detrás de su cabeza. Afortunadamente sobrevivió requiriendo una placa metálica para sustituir el hueso perdido. La señorita Keenan resultó ilesa.

Las siguientes personas en enfrentar la furia del asesino fueron las señoritas Donna DeMasi y Joanne Lomino. Ambas platicaban sentadas en el pórtico de la casa de Joanne cuando Berkowitz cruzó la calle dirigiéndose hacia ellas. Al parecer el sujeto buscaba una dirección y así se acercó para acto seguido sacar un arma de entre sus ropas. Apenas alcanzaron voltearse hacia la puerta de la casa cuando fueron alcanzadas por los balazos. Ambas recibieron impactos en la espalda, sin embargo Joanne fue quien quedó gravemente herida en la médula espinal y a la postre quedó confinada a una silla de ruedas. Las heridas de Donna no fueron de gravedad. A pesar de que las descripciones del asesino no concordaron entre los diferentes testigos consultados, la policía creyó que el atacante pudo haber sido el mismo del episodio de Lauria y Valenti.

El 29 de Enero de 1977 John Diel y Christine Freund acaban de salir de un bar a media noche y estaban dentro de su vehículo cuando fueron sorprendidos por un estruendo que rompió el cristal de la ventana. Al instante, Diel que no fue herido por la detonación, vio a su novia malherida con un balazo en la cabeza. Freund murió horas mas tarde en el hospital. Aunque la policía detectó la conexión entre los tiroteos recientes y el hecho de encontrar nuevamente balas calibre .44 el hecho de que las descripciones del asaltante difirieran los detuvo de declarar que se tenía un asesino serial acechando la ciudad

La siguiente en hallar su destino a manos de Berkowitz fue la señorita Virginia Voskerichian. El 8 de Marzo de 1977 al regresar a casa se topó en la calle con Berkowitz y al cruzarse y sin mediar palabra ni acto previo este sacó su pistola y le disparó en la cabeza matándola instantáneamente. Este ataque sin sentido, fue unido a la serie de anteriores episodios básicamente con la evidencia de las balas calibre .44 Entonces la policía de Nueva York decidió armar una fuerza de tarea para atrapar al asesino. Nombrado Operación Omega el grupo fue anunciado el 14 de Abril de 1977 y fue dirigido por el inspector Timothy J. Dowd.

El siguiente golpe ocurrió el 17 de Abril de 1977 contra otra pareja. Ellos se llamaban Valentina Suriani y el Alexander Esau ambos muy jóvenes, de 18 y 20 años respectivamente. La hora de su muerte los ocupaba sentados en su automóvil a las 3 de la mañana aparcados en la Av. Hutchinson River. Entonces otro auto se emparejó al de ellos y de ahí el conductor les disparo dos veces a ambos. Ella murió en el lugar y él poco después en el hospital. La policía que ya temía este golpe, encontró algo nuevo esta vez. El atacante había dejado una carta en la escena del crimen dirigida al capitán de la policía, el comandante Borelli. Ahora las autoridades sabían que luchaban contra un psicópata peligroso, que se hacía llamar “El Hijo de Sam” a quien los psicólogos consultados detectaron se trataba de un esquizofrénico y paranoico.

Psicólogos forenses analizaron acuciosamente la carta y determinaron que el tirador era un esquizofrénico que consideraba estar poseído por una entidad demoníaca. Asimismo se trataba de una persona extremadamente solitaria y que seguramente tenía mucha dificultad para establecer relaciones, más que nada con las mujeres. Publicada esta información pronto la fuerza de tarea se vio inundada de la clásica marea de informaciones y pistas falsas que gente bien intencionada comenzó a mandar. Curiosamente todos parecían conocer al asesino, y lo veían en algún sospechoso vecino que siempre llegaba tarde o en algún cuñado o vecino chiflado que gustaba de las armas. Por cierto, en los Estados Unidos estos últimos constituyen una legión.

Gracias a la carta enviada y a la publicidad obtenida Berkowitz tuvo el atrevimiento de enviar una misiva a un famosillo columnista de periódico. Jimmy Breslin del Daily News recibió el comunicado y quedó fascinado por las palabras del asesino. Mientras tanto Berkowitz solía escuchar a sus compañeros de trabajo hablar del Hijo de Sam, secretamente disfrutaba haberse convertido en una celebridad, muy temida y odiada, pero celebridad al fin. Partes de la carta no fueron publicadas a petición de la policía. Algunas huellas parciales fueron recuperadas que no fueron de ninguna utilidad.

Saliendo de una discoteca llamada Elephas ubicada en Queens Judy Placido y Salvatore Lupo se iban a su casa cuando fueron atacados dentro de su automóvil por el Hijo de Sam. Irónicamente la muchacha hablaba con asombro del asesino que asolaba la ciudad y cuando se dieron cuenta ya tenían su ración de plomo en el cuerpo. Este ataque ocurrió el 26 de Junio de 1977 a las 3 de la mañana. Ella recibió tres balazos y el únicamente uno. Para su fortuna sobrevivieron a sus heridas. Minutos después los detectives llegaron al lugar pero no pudieron encontrar ninguna buena pista. La narración que la pareja hizo de los hechos es realmente notable. En primera instancia ni siquiera se dieron cuenta que habían sido baleados. Todo fue tan rápido que solo se enteraron del cristal roto del auto. Salvatore salió corriendo a la discoteca en busca de ayuda pensando que les estaban arrojando piedras al carro. Por su parte Judy no grito, no sintió ningún dolor. Cuando se miró en el espejo se dio cuenta que estaba cubierta en sangre. Al salir del auto y tratar de correr fue cuando finalmente se colapsó.

Finalmente al cumplirse un aniversario del asalto del Hijo de Sam contra las parejas nocturnas de Nueva York, todos esperaban un asesinato conmemorativo. Tanto la policía como los medios estaban en la angustia total, máxime que ningún esfuerzo de la fuerza de tarea estaba dando frutos. Pasó el día 29 de Julio sin novedad alguna pero fue el 31 cuando la desgracia se hizo presente. Ese día en la madrugada la pareja formada por Stacy Moscowitz y Robert Violante acababan de salir del cine y charlaban amenamente en un automóvil estacionado en Gravesend Bay en Brooklin. Robert sugirió caminar por el parque pero Stacy no estaba nada segura. Una vez en la calle al besarle ella pudo ver una persona que los observaba y que al notarse descubierto intentaba alejarse. Asustada, la muchacha quiso irse, sin embargo Violante insistió en permanecer más tiempo. Grave error resultó la necedad del muchacho pues fueron atacados a balazos por Berkowitz. El recibió dos tiros en el rostro perdiendo un ojo y el 80% de visión en el restante. Ella a pesar de recibir atención médica de urgencia sucumbió a sus lesiones en el cráneo.

David Richard Berkowitz fue detenido el 10 de Agosto de 1977 por la policía de Nueva York. Los detalles de como es que las autoridades dieron con el, resultan harto interesantes y a continuación narraremos los pormenores mas importantes.

Curiosamente la manía de escribir tonterías en una carta y enviarla a personas ha sido el talón de Aquiles de no pocos asesinos seriales. Recordemos el caso de Albert Fish a quien solo rastreando sus cartas pudo la policía echarle el guante encima. En el caso del Hijo de Sam sucedió muy parecido.

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Un día el ciudadano Jack Cassara que vivía en el barrio de New Rochelle recibió una nota de un señor llamado Carr, a quien no tenía el gusto de conocer. En el sobre venía también la foto de un perro pastor alemán. Y la carta decía:

Querido Jack, lamento enterarme que te caíste del techo de tu casa. Solo quiero decirte que lo siento pero estoy seguro que no tardarás en sentirte mejor, saludable y con fuerzas pero por favor ten más cuidado la próxima vez. Como vas a estar en reposo un buen tiempo, dinos si Nann necesita algo.
Con sinceridad, Sam y Francis.

El señor Cassara ni se había caído de ningún techo ni tampoco conocía a la persona que supuestamente le enviaba la carta. Entonces decidió contactarlo, platicaron por teléfono sobre esta rara situación y quedaron en verse en la casa de los señores Carr esa misma tarde. Mas tarde los señores Carr informaron a los Cassara que ellos a su vez habían recibido extrañas cartas sobre su perro llamado Harvey y de cómo un día le habían disparado. También comentaron que un perro pastor alemán del vecindario fue baleado recientemente. La hija del matrimonio Carr, llamada Wheat trabajaba como oficinista en el departamento de policía del condado Yonkers y llevo a casa a los oficiales Intervallo y Chamberlain para que investigaran. Jack Cassara por su parte, contactó al departamento policial de New Rochelle.

Entonces Stephen, el joven hijo de Jack Cassara recordó acerca del extraño sujeto que había rentado un cuarto en su casa a principios de 1976. Cuando se marchó ese inquilino llamado David Berkowitz ni siquiera reclamó su depósito de $200 dólares y cosa curiosa se quejaba mucho del perro de casa. Nann Cassara telefoneó a los Carr quienes prometieron que Wheat pasaría esta importante información a los oficiales de su trabajo. Y para asegurarse que la autoridad estuviera bien notificada de estos hallazgos también hablo a la policía de New Rochelle quienes tardaron varias semanas en regresarle la llamada.

Sorpresivamente el detective que se comunicó con los Cassara menciono un incidente que involucraba a un compañero suyo llamado Craig Glassman quien resulta era vecino de David Berkowitz. Este detective había recibido una carta anónima que hablaba de un grupo secreto de demonios cuyos miembros incluían a Glassman, los Carr y a los Cassara. A pesar de la bizarra coincidencia el oficial le aseguró a la señora Nann que aquello no probaba que Berkowitz fuera el Hijo de Sam. Al fin y al cabo la policía debía enfrentar el hecho de que había gente muy loca cuyas acciones no constituían conductas ilegales, como era el caso presente. Sin embargo, ella no pensaba igual y estaba completamente segura que Berkowitz era el Hijo de Sam, o sea el asesino.

Los policías Chamberlain e Intervallo no perdían el tiempo y decidieron indagar mas a pesar de que eran tareas que no les correspondían. Ingresaron el nombre en la computadora y la base de datos arrojó interesantes datos. Como el hecho de que la edad de Berkowitz era equiparable a la del sospechoso, lo mismo la complexión y el color de piel y cabello. El registro establecía que Berkowitz tenía la licencia suspendida y tenía a su nombre un Ford Galaxy.

A principios de Agosto de 1977 Chamberlain e Intervallo decidieron dar un paso adelante e investigar a David Berkowitz. Sabían que estaban pisando terreno reservado a los detectives de la fuerza de tarea, así que actuaron cautelosamente. Visitaron a la señora que actualmente le rentaba al sospechoso. Ella les dijo que el inquilino era cumplido en sus pagos y que en su solicitud había escrito que trabajaba para la compañía de seguridad IBI. Ese solo dato era interesante pues sugería que Berkowitz tendría buenos conocimientos sobre manejo de armas. Cuando hablaron a IBI fueron informados que Berkowitz había dejado el empleo para irse de taxista en Julio de 1976, mismo mes del primer asesinato atribuido al Hijo de Sam. Aquello era más que una coincidencia. Posteriormente se comunicaron a muchas compañías de taxi pero no tuvieron suerte para seguirle los pasos al sospechoso. Luego compartieron con su jefe todos los datos que habían recabado. Este quedó impresionado por la calidad de la información y les pidió que se comunicaran cuanto antes con el detective Richard Salvesen. Este también se alegró al ver los datos y las cartas y accedió a pasar la información a la fuerza de tarea

Pero los sucesos adquirían mucha velocidad. El 6 de Agosto la policía de Yonkers recibió una llamada de Craig Glassman reportando un incendio en la puerta de su departamento en la Pine 35 Street. Su vecino del piso de arriba era David Berkowitz, por cierto. Cuando la policía llegó les explicó que súbitamente olió a quemado y corrió a la puerta para encontrarse con un pequeño incendio. Lo más preocupante es que habían puesto algunas balas calibre .22 que afortunadamente no alcanzaron a detonar. Finalmente Glassman le dio al oficial Chamberlain las cartas que había recibido de Berkowitz cuya escritura resultó idéntica a las misivas que los Carr y los Cassara habían recibido también. Ese mismo día el señor Sam Carr fastidiado por la inacción de la policía acudió personalmente a las oficinas de la fuerza de tarea a narrar nuevamente todo lo que le había ocurrido, lo de las cartas y el balazo de su perro. Pero la policía ya estaba acostumbrada a recibir testimonios igual de detallados y apasionados por lo que el expediente levantado quedó archivado, pero solo unos cuantos días mas…

El 8 de Agosto, Chamberlain e Intervallo se entrevistaron con el detective Salvesen para informarle del incidente con Glassman y le mostraron las cartas que éste había recibido. Una de esas era una confesión tal cual y decía: “Es cierto yo soy el asesino, pero Craig, todos los asesinatos fueron bajo tus ordenes…” Salvesen prometió informar inmediatamente a la fuerza de tarea. Para no variar, la información tardo unos cuantos días en llegar a su destino. A su vez, los detectives investigaban las multas impuestas a los carros que habían estado cerca de los últimos tiroteos. Todos los tickets habían sido investigados excepto uno, el de David Berkowitz del barrio de Yonkers. Entonces el detective Jimmy Justus se comunicó al departamento de policía de Yonkers y hablo largo y tendido con Wheat Carr quien por enésima vez narró los acontecimientos que la hacían sospechar que David Berkowitz era el asesino que toda la policía de Nueva York buscaba. Poco después el oficial Chamberlain contactó a Justus para decirle todo lo que sabía. Más tarde se reunieron para revisar las cartas. Ante la montaña de pistas contra Berkowitz la policía estaba ahora mas que ansiosa por entrar en acción. Se montó un operativo de vigilancia en la calle Pine hasta que muy entrada la noche un hombre de complexión robusta salió del edificio de apartamentos y se dirigió al Galaxy color amarillo que estaba en la acera. Una vez dentro del automóvil la policía le cayó encima. Con calma y siempre con una sonrisa de idiota David Berkowitz se rindió a las autoridades. La pesadilla había terminado.

Tras la detención, el detective Joseph Coffey fue llamado a entrevistar al sospechoso, tras la diligencia quedó perfectamente claro que David Berkowitz era el Hijo de Sam pues en sus declaraciones había informado detalles que solo el asesino podía conocer. Coffey declararía que al entrar al cuarto estaba poseído de ira, pero que al salir de ahí no podía mas que sentir lástima por aquel sujeto. Le había parecido “un vegetal”

Una vez bajo el control de la ley, se pudo conocer el universo secreto de David Berkowitz. Un lugar plagado de oscuridad y soledad.

Atormentado por la soledad, en Noviembre de 1975 Berkowitz escribe la siguiente carta a su padre adoptivo quien vivía ya en Florida con Mary su nueva esposa:

“Esta muy frío y melancólico acá en Nueva York pero esta bien, el clima esta igual que mi humor — melancólico. Papa, el mundo se vuelve oscuro ahora. Lo puedo sentir cada vez mas. La gente cada vez me odia mas. No podrías creer lo mucho que me detestan. Muchos de ellos quisieran matarme. Ni siquiera conozco a esa gente, pero de todos modos me odia. La mayoría son jóvenes. Cuando voy por las calles ellos me molestan y escupen. Las chicas me llaman feo y son las que mas me molestan. Los muchachos solo se ríen. Como sea, las cosas pronto habrán de mejorar…”

Los psicólogos que conocieron de esta carta dicen que era tal cual un grito desesperado de ayuda. Tras mandar la carta, Berkowitz se la vive un mes encerrado en su casa, únicamente saliendo para conseguir comida. Para la Navidad de 1975 el estado mental de Berkowitz ya es lamentable e informa a los doctores que lo investigan que estaba por darse por vencido a los demonios que lo atormentaban constantemente. Un día temprano tomó un largo cuchillo de caza y salió a la calle en busca de una víctima. Los demonios le dirían quien era la mujer indicada. Se dirige a Co-op City, un complejo de edificios departamentales ubicado en el Bronx donde vivió con su padre después de la muerte de Pearl Berkowitz de 1968 a 1971. Ahí observó salir una mujer de una recaudería y los “demonios” le ordenaron atacarla: “Ella tiene que ser sacrificada…” fue la indicación. Apuñalo hasta en dos ocasiones a esta dama, pero la historia no ha podido ser verificada por la policía. Mas tarde tocó turno a una muchacha de nombre Michelle Forman quien algunas fuentes señalan recibió atención médica por heridas de cuchillo en la cabeza. Tras este par de desplantes, los demonios de David Berkowitz quedaron aplacados.

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Después de los ataques navideños, Berkowitz se muda a un cuarto rentado por la familia Cassara. Inicialmente solicitó estancia de dos años y de acuerdo a eso, dejó un depósito de $200 dólares, que recordemos no reclamó al abandonar el lugar. Entra como agente de seguridad a la compañía IBI. El pastor alemán de los Cassara era muy latoso, aullando constantemente y una vez que comenzaba, los perros vecinos contestaban con más aullidos. En la mente trastornada de Berkowitz dentro de los perros habitaban demonios, mismos que demandaban la sangre de jóvenes y hermosas mujeres. Los aullidos eran constantes llamados que lo desquiciaban. Según propias palabras “Los demonios nunca paraban. No podía dormir. Y no tenía fuerzas para pelear. Apenas si podía manejar el auto. Regresando a casa del trabajo, una noche casi me mato en el carro. Necesitaba algo de sueño, pero los demonios no me daban un solo respiro…” Aguantó tres meses en la casa de los Cassaras de quienes dijo eran demonios que lo habían engañado fingiendo en un principio ser seres humanos para después mostrar su verdadera faceta diabólica. En esas fantasías el señor Jack Cassara era el General Cosmo, comandante de las fuerzas diabólicas representadas por los perros de Nueva York.

En su nuevo domicilio de Pine Street también había perro, el labrador negro del señor Sam Carr que terminó por convertirse en víctima de Berkowitz. Una vez intentó terminarlo con una bomba molotov que fallo y luego le dio un tiro. El animalito fue atendido oportunamente y “ladro” para contarlo. En sus alucinaciones Sam Carr era un poderoso demonio a las ordenes de Jack Cosmo y solo Dios, llegado el Armageddon, podía terminar con ellos. De hecho cuando Berkowitz se nombra el Hijo de Sam, es a Sam Carr a quien se refiere.

Los psicólogos de la defensa, diagnosticaron que Berkowitz padecía esquizofrenia paranoide. La gran dificultad suya para relacionarse exacerbo su aislamiento. La soledad fue el campo fértil para que comenzara a fantasear de modo tal que llego el momento en que las fantasías superaron la realidad y David pobló su mundo con demonios. Tanta tensión debía hallar una salida y esa llegó al atacar a las personas. Por un tiempo funcionaba pero de nuevo la presión subía hasta hacer necesaria más violencia en un típico ciclo que no termina jamás.
El Dr. Abrahamsen, psicólogo de la parte acusadora, determinó que Berkowitz a pesar de todos los pesares, estaba en condiciones de afrontar el juicio por los homicidios. Estaba normal como cualquier otra persona y mas que nada ayudo que el mismo acusado se declaró culpable. Cuando fue detenido lucía calmado como si en el fondo deseara ser capturado para terminar el asedio de los “demonios…” El 12 de Junio de 1978 fue sentenciado a 6 cadenas perpetuas equivalentes a 365 años.

En Julio del 2006 le fue negada la libertad condicional sin embargo Berkowitz no tiene deseos de salir de la cárcel porque sabe que no merece la libertad y las autoridades tampoco creen que deba salir a la calle. Mientras tanto vive su nueva faceta religiosa como ministro y consejero espiritual en la prisión.

Finalmente se debe mencionar que el importante investigador Robert Ressler, como parte de sus estudios acerca del crimen sexual entrevistó hasta en tres ocasiones a Berkowitz por allá de 1979 en la cárcel. De principio Ressler dijo que el no se tragaba la historia de los demonios y los perros. Berkowitz tuvo que admitir que aquellas historias locas fueron un invento suyo para curarse en salud. El día que lo capturaran podría argumentar que estaba loco e incapaz de afrontar su juicio. Terminó por admitir que asesinaba por venganza contra las mujeres. Acecharlas y dispararles era motivo de excitación sexual. Muchas veces después de disparar se masturbaba dentro de su automóvil. Y las noches en que no encontraba una víctima propicia regresaba a los lugares de pasados ataques a revivir la fantasía. Excitándose al ver restos de sangre aún en el suelo, o el gis conque dibujan la silueta de una víctima, etc. Cualquier señal era motivo de regocijo para Berkowitz. Incluso tenía ganas de asistir a los funerales de las víctimas, pero el muy cobarde no se animó por temor a ser identificado por la policía. Con casos como el aquí expuesto es que ahora se sabe que los asesinos regresan a la escena del crimen no por culpa o remordimiento sino para revivir la experiencia y obtener gratificación sexual. 
 

Para finalizar esta historia les debo decir que es la forma mas tonta en que puede caer un asesino (una multa de transito) y  cuando lo atrapan el se declara sin que lo acusaran al momento.

Es mi deber contarles también, que según pruebas recientes uno de los testimonios de las personas que describieron a Berkowitz en una de las escenas, no coincide con su apariencia física. Las pruebas demuestran que este no pudo correr -en el tiempo estimado- la distancia en la cual se escucha el disparo y el momento en que el  testigo lo ve, pues para que esto sucediera tenia que tener el físico de un atleta profesional y como sabemos estaba pasado de libras. Otro dato curioso que imagino les despertara el interés es que David era gran amigo (en la adolescencia) del hijo de su vecino SAM, ambos asistían a una secta satánica y hacían “cultos” al diablo. Además cuando apresan a Berkowitz,  al tiempo el hijo de su vecino cometía un acto de suicidio. Quizá este sea otro asesino que miente por ser famoso al menos por el momento no lo sabremos.

Les dejo un video sobre este asesino en serie.

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2 comentarios »

  1. […] heridos en una zona tradicionalmente italoamericana, una comunidad asentada como pocas en Brooklyn. Aquí podréis leer más al respecto. Los informes oficiales alegan actos de esquizofrenia paranoide, […]


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