Excitación del Asesino

Andrei Chikatilo tenía impotencia sexual. Pero encontraba su estimulante en la sangre y el sufrimiento.

El asesino en serie tiene esos impulsos violentos que ya hemos mencionado, ese deseo que lo domina y –aquí encontramos otra peculiaridad que los caracteriza- los excita. Encuentran un placer increíble en el dolor; Bundy introdujo una lata de aerosol en la vagina de una de sus victimas, Berkowitz se masturbaba en donde había cometido los asesinatos, otros tienen sexo “post mortem” y aunque la mayoría de asesinos son heterosexuales encontramos gran cantidad de ellos que son bisexuales y homosexuales. Lo cual nos lleva a preguntarnos entonces ¿Qué realmente los excita? Por que en la gran mayoría de “serial killer” encontramos eso, un goce sexual de su asesinato, por eso  guardan prendas “suvenir”  que los hagan revivir aquellos “gloriosos” momentos.

Desviación sexual

Crimen sexual o no

Dentro de este análisis sobre el asesinato serial cabe preguntarse si el crimen es resultado de una búsqueda por parte del asesino del poder y la dominación o una cuestión puramente sexual. Según Steven Egger el asalto sexual es el instrumento por el cual se alcanza el poder y la dominación final de la víctima. Otros por el contrario, opinan que la causa raíz es la desviación sexual y el poder/dominación es la herramienta para alcanzar la satisfacción.

Lo mas factible es que ambas posturas sean correctas y que cada caso pueda explicarse mediante una u otra. Lo que no esta a discusión es que la mayoría de los criminales seriales tienen una profunda fijación por las figuras de autoridad, a quienes tratan de emular, como si por hacerlo también disfrutaran del poder y autoridad para matar y castigar.

Homicidio Sexual

A la gente común y corriente esto le puede parecer incomprensible. El asesino no concibe el sexo como un asunto de pareja, algo de mutuo consentimiento. En él, sus fantasías sexuales son una mezcla entre poder, dominación y otras fuerzas abstractas; confundiéndose unas con otras resultando en algo completamente trastornado.

De acuerdo con Ressler, Burguess y Douglas autores del libro: Sexual Homicide: Patterns and Motives, el número de asesinatos cometidos sin motivo aparente ha crecido enormemente. Dichos autores han establecido una clasificación para diferenciar estos crímenes:

  • Unos son los violadores que matan a su víctima para evitar ser delatados y posteriormente capturados.
  • Otros son los asesinos impulsados por un sadismo mas profundo, el cual implica asesinar a la víctima sin mayores consideraciones.

Los primeros no encuentran satisfacción sexual asesinando a sus víctimas, mientras que los segundos es lo que justamente buscan: encontrar una emoción suficientemente fuerte que consiga excitarlos y les brinde la mayor satisfacción posible.

La mutilación de la víctima desencadena las bizarras fantasías del psicópata. Es mutilar a la víctima mas allá de lo necesario para matarla. Continúan aún cuando ya ocurrió el fallecimiento de la infortunada persona. Ed Kemper aceptó tener un fuerte deseo sexual al cometer sus crímenes: las mujeres de sus fantasías sexuales no estaban vivas, sino muertas.

Albert DeSalvo conocido como “The Boston Strangler” tenía una vida sexual particularmente intensa. Se sabe que demandaba tener relaciones sexuales hasta cinco veces por día; mas de lo que su esposa estaba dispuesta a ofrecer. Es válido suponer que su conducta insatisfecha desatara el instinto asesino en él. Obviamente se trataba de un desajuste emocional.

Muchos asesinos asocian al sexo no con la vida, sino con la muerte. Otros mas con el pecado, tal es el caso de William Heirens “The Lipstick Killer” a quien sus padres, en un fallido intento por educar a su hijo, inculcaron ideas sobre el sexo y el amor contrarias a la realidad. Gracias a esto la libido de Heirens quedó canalizada a una serie de conductas desviadas. Y todo porque de niño le advirtieron que el contacto sexual era sucio aparte de que causaba enfermedad.

Los sádicos padres de Joseph Kallinger, católicos por cierto, le dijeron que había sido intervenido quirúrgicamente para evitar que su pene siguiera creciendo, cuando en realidad se le operó para tratar una hernia. De adulto le excitaban los incendios.

Eliminando a la mujer dentro

Algunos asesinos seriales tienen un claro desvío contra las mujeres a quienes tratan de eliminar en cuanto les es posible. Bobby Joe Long mató brutalmente a varias prostitutas en quienes recordaba la licenciosa conducta de su madre. Ahora bien, se debe conocer que nació con el síndrome de Klinefelter (es decir con un cromosoma X, de mujer extra.) que entre otras inconveniencias le provocó la aparición de pechos en la pubertad. En el caso de John Wayne Gacy, muchos creen que mataba hombres jóvenes que simbólicamente representaban su odiada personalidad homosexual.

El actual debate consiste en determinar si los asesinos seriales tienen inseguridad por su masculinidad, en ver si los mas sádicos y crueles requieren de destruir el lado femenino que acecha dentro de sus personalidades. Joel Norris nos dice que si un asesino es especialmente rudo en el trato del cadáver (de una mujer, se entiende), la policía debe buscar en su aspecto trazos finos o afeminados tales como un cutis bello, nariz respingada, cabello sedoso, etc.

El especialista Richard Tithecott opina que la mente psicópata del asesino lucha furiosamente contra su propio lado femenino. Algo contradictorio es el resultado de todo esto, dado que los ataques son considerados expresiones de la agresividad y esta se cree como de una masculinidad exacerbada.

Morbosidad y Canibalismo

Antes de comenzar a matar, muchos asesinos seriales mostraron profunda admiración por la muerte. Sin embargo podían no haber escogido el camino del crimen y haberse convertido en doctores, científicos o artistas. Al menos podían ser embalsamadores.

Gacy trabajó en una funeraria, dormía inclusive en la sala mortuoria, pero fue despedido cuando aparecieron algunos cadáveres parcialmente desnudos. Jeffrey Dahmer gustaba mucho de las clases de biología y disección. En una ocasión comentó a un compañero: “rebano a este pez por el medio, porque quiero ver como es por dentro… saber como funcionan las cosas.” Años después utilizó la misma excusa con los oficiales de policía, pero esta vez por abrir cuerpos de hombres.

Dahmer también devoraba partes humanas. Se dice que en una mente trastornada como la de él, la gran necesidad por una compañía humana se vuelve literalmente en una gran hambre por la misma. Como el psicópata es incapaz de experimentar lazos afectivos por otra persona, el incorporar a otro aún comiéndoselo, constituye la sustitución perfecta.

El japonés Issei Sagawa, quién asesinó y devoró a una estudiante alemana declaró: “Mi pasión es tan grande, que quiero poseerla. Quiero comerla. Si lo hago ella será parte de mi para siempre.” Unicamente sintió pesar cuando llegó a la matriz, pero de todos modos continuó devorándola.

2 comentarios »

  1. kyy Said:

    ssss

  2. En el libro “Ángeles y Demonios” (por Dan Brown) hay un asesino que siente placer sexual cuando asesina mujeres, aunque parece que más bien es por su impotencia de defenderse cunado el decide matarlas.


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